Luego de casi diez años de permanecer prófugo, un ciudadano requerido por el delito de violación fue localizado y capturado por la Policía Nacional del Ecuador en el cantón Cayambe, provincia de Pichincha, durante una operación ejecutada la mañana de este lunes 2 de febrero de 2026.

La intervención estuvo a cargo de la Unidad Nacional de Detención de Personas de Alta Peligrosidad Requeridas por la Ley, tras la aplicación de técnicas avanzadas de inteligencia e investigación, lograron identificar el paradero de Mauro Tobías L. I., ecuatoriano de 31 años, quien mantenía vigente una boleta de detención emitida por la autoridad judicial competente.

El operativo se desarrolló en el circuito Cusubamba, en el marco de la Estrategia Operacional 3D, orientada a la reducción de los índices de criminalidad y al fortalecimiento de la seguridad ciudadana. La acción policial, denominada “Cero Impunidad 2909”, fue ejecutada de manera planificada y precisa, permitiendo la captura del implicado sin poner en riesgo la integridad de la comunidad.

Según los antecedentes del caso, los hechos que dieron origen al proceso judicial se remontan al año 2016, de acuerdo con las investigaciones, el hoy detenido habría participado en una reunión social con excompañeros de estudio, en la que se encontraba la víctima, una adolescente de 15 años de edad en aquel entonces.

Aprovechándose de su condición de vulnerabilidad y mediante amenazas e intimidación, el ciudadano habría atentado contra la integridad sexual de la menor, un delito que activó de inmediato la acción de la justicia y motivó su búsqueda a escala nacional durante varios años.

Tras su aprehensión, el ciudadano fue sometido a las valoraciones médicas correspondientes y posteriormente trasladado bajo estrictas medidas de seguridad para ser puesto a órdenes de las autoridades judiciales, quienes determinarán su situación jurídica y el cumplimiento de la pena que establece la ley.

Con esta operación, la Policía Nacional del Ecuador reafirma su compromiso inquebrantable de servir y proteger a la ciudadanía, especialmente a los sectores más vulnerables de la sociedad. La captura no solo representa un avance significativo en el ámbito judicial, sino también un mensaje claro y contundente: el tiempo no borra los delitos y la justicia, tarde o temprano, siempre alcanza a quienes intentan evadirla.